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Como usted sabe, Jacob tuvo doce hijos, de los cuales dice la Biblia que amaba más a José porque lo tuvo en su vejez, y le hizo una túnica de colores, motivo por el cual sus hermanos le aborrecían, pues su padre lo amaba más que a todos ellos. En el libro de Génesis 37:5, leemos: “Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía”. Es decir, que José pasó de ser aborrecido por sus hermanos a muy aborrecido por causa de su sueño. Nosotros hemos de escoger en la vida, si somos de los que sueñan o de los que aborrecen a los que sueñan. No creas que tener un sueño, incluso uno bueno, positivo; de bendición a los demás y que venga de parte de Dios, trae sólo cosas buenas. A José, por ejemplo, le costó el aborrecimiento de sus hermanos.
Y es que, todos los que tienen un sueño o desean tener uno, han de comprender que el ambiente perfecto para que un sueño se desarrolle, simplemente: no existe. Sólo existe la gente que a pesar de cualquier ambiente y de las circunstancias que lo rodean, logra desarrollar su sueño. Para que Dios ponga un sueño tan grande como el de José en alguien, tiene que encontrar a la persona adecuada. A José le dio un sueño, en el versículo 7, dice (hablando José a sus hermanos): “He aquí que atábamos manojos en medio del campo; y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío”. Dios le mostró a José que su manojo de trigo crecía y alrededor de él, los manojos de sus hermanos se doblaban ante él. Cuando él le contó este sueño a sus hermanos, ellos le dijeron: ¿qué estás diciendo? Dices que nosotros nos vamos a doblegar delante de ti ¿qué tú nos vas a gobernar? Aquí podemos ver que quienes le interpretaron y profetizaron a José su sueño, fueron sus hermanos. Ellos le respondieron, y leo el versículo 8: “¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros?” Y dice la Biblia que le aborrecieron aun más todavía. ¿Qué cosa, no? Tal vez ni el propio José, sabía el significado de su sueño y ahí tienes a sus hermanos, dándole la interpretación y con ello, otorgando dirección a su vida.
la Biblia, graduarte de teólogo, si quieres: pero, no vas a salir adelante. Así que, si quieres que sea la mano de Dios la que te lleve más lejos, lo primero que debes sacar de tu corazón es la envidia. Debes tener nobleza en el corazón.
la Biblia que es ¿a ciento por uno?
la Omega; el Principio y el Fin.
la Biblia a los que creen en su corazón y confiesan con su boca que Jesús es su Señor y Salvador? Entonces, camina como lo hace un rey y no camines como un plebeyo, tú eres de la nobleza. Tú eres de otro estándar, de otro calibre y has de educarte, has de enseñarte como se educa y se enseña a un rey. Nosotros somos príncipes y reyes en potencia. El león es el rey de la selva, pero dice la Palabra de Dios que tiene un caminar hermoso por una razón y ésta es, que no vuelve atrás por nada, le haya ido bien o le haya ido mal. No vuelve atrás. Si por alguna razón pierde una batalla, se levanta, camina y se sacude la melena, sigue adelante.
la Biblia en la mano y hablando de lo que Dios ha hecho en tu vida y que también, puede y quiere hacer en la vida de los demás. Ése es tu final, ahora puedes comenzar. Ubícate en el versículo que hizo saltar tu espíritu, aquella noche incierta: “Desde el vientre de tu madre, te llamé y te di por profeta a las naciones”. Sigue caminando, no te rindas. Dios cumplirá Su promesa en ti. “No dará tu pie al resbaladero ni se dormirá el que te guarda, he aquí que se dormirá ni se adormecerá el que guarda a Israel” Estás a tiempo. Esta es la hora. Hoy es el día. Comienza por tu final. Llegarás a buen puerto, puedes estar seguro y segura de ello. Alguien dijo por ahí que no estamos donde queremos estar, pero tampoco estamos donde estuvimos, entonces: hay avance.
la Cruz del Calvario para salvarme y resucitó como Rey y Señor. Perdona el pecado que me separa de ti. Hoy recibo tu perdón, haz de mí la persona que Tú quieres que yo sea. En el Nombre de Cristo Jesús”. Amén
Si tú hiciste esta oración por primera vez o si habiendo estado alejado, hoy te reconciliaste con tu Padre Celestial: Permítenos felicitarte y darte la bienvenida a la gran familia de Dios. Bienvenido, bienvenida a Casa.
Y por favor, corre la voz: roguemos a Dios por la paz y la prosperidad de Chihuahua. Porque en su paz, nosotros tendremos paz. Dios te bendice. Y nosotros también. Bendiciones.
“Amado Dios, hoy he escuchado tu voz. Reconozco que te necesito y preciso de ti para conocer el glorioso final que tienes para mí, quiero comenzar ahora sabiendo que estás conmigo. Confieso con mi boca que Jesucristo es el Señor. Creo con todo mi corazón que Jesús, tu único Hijo, vino en carne, murió en
Porqué no ahora, tú que nos escuchas, ahí dónde te encuentras, vienes y le pides a Él –a tu Dios y Salvador- que te muestre el final ¿para que puedas comenzar? Por qué no le pides ayuda y esto, es válido tanto para aquel que no le conoce como para aquel que le olvidó. Hay oportunidad para todos: para quienes no le conocen, y para quienes lo negaron y trataron de olvidarlo. Hay oportunidad para todos. Hay oportunidad para ti. Dios te ama y está interesado en ti. ¿Quieres saber cómo es tu final? Ven a Jesús. Si escuchas ahora, sabrás que tu futuro es bendecido. Sólo hace falta una cosa: entrega tu vida a Jesús y encontrarás tu destino y éste es: VIDA ETERNA. Acaso ¿no fue esta la promesa de Jesús? Vida, y vida en abundancia. Vuelve ahora a casa, vuelve a tu Padre Celestial. Te invitamos a hacer la siguiente oración, repite con nosotros:
Sea entonces que tal vez, pareciera que no tengas ese final o ese sueño que te impulse a continuar viviendo. Que te encuentres detenido o paralizado en el lugar de tu situación extrema: un divorcio, un engaño: el fraude de ese socio, que te llevó a la cárcel. Puedes estar seguro que ése no es tu final, sólo es parte del proceso. Es únicamente, que formas carácter para llegar a dónde tu Señor y Dios, te lleva. Ajá. Para que no pierdas piso y respondas como se debe, cuando llegues ahí.
¿Qué dices? Qué no tienes un sueño de parte de Dios. Déjanos decirte que si tu sueño tiene algo de bueno viene directo del Cielo, digo, nadie sueña con ser narcotraficante o asesino, algún día. Nadie se levanta una mañana deseando ser drogadicto o alcohólico. A menos que sea alguien patológico, todos anhelamos ser mejores personas y eso es bueno. Es bueno. Y si lo es, viene de parte de Dios.
Mira un poco hacia atrás, no eres el mismo ni la misma de hace cinco años o tres, ni siquiera de hace seis meses: Dios lo está cumpliendo en ti. Sonríe. Levanta tu fe. El Señor lo está haciendo contigo. Levanta tu fe, la fe que Dios te ha dado y ponla a trabajar, porque la fe sin obras es muerta. Prepárate, estudia y solicita de nueva cuenta el puesto que quedó vacante en tu empresa. Esfuérzate y sé valiente, porque Dios está contigo. No vuelvas atrás. Desempolva tu sueño, sácale brillo y muéstralo a los demás. Enmárcalo y cuélgalo donde todos puedan verlo. Hasta tú. Inspírate y cobra nuevas fuerzas. Empéñate en alcanzarlo y lo lograrás.
Pide al Señor ser como José, comienza por tu final, camina hacia delante y no vuelvas atrás por nada. Agradece a Dios por lo que ahora vives y por lo que te está esperando. Proverbios 22:29, dice: “¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará”. Vuelve a soñar, desempolva y levanta aquel sueño que el Señor ya te dio hace tiempo. A pesar de que las cosas vayan mal, y no veas por dónde está la salida, trae de nuevo a tu mente las palabras de aquel profeta que te llamó Evangelista; Pastor. Empresario. Madre de familia. Esposa. Profesionista. Conquistador y conquistadora. Ése es tu final. Sitúate en la visión que Dios te otorgó: avanzando por un camino estrecho, con
En Proverbios 30: 29-20, dice: “Tres cosas hay de hermoso andar, y la cuarta pasea muy bien: el león, fuerte entre todos los animales, que no vuelve atrás por nada”. Verdaderamente ¿crees que eres rey y que eres sacerdote, como dice
Dios puede pasar frente a muchos, pero no todos logran llamar la atención de Dios. Así que, termina lo que comienzas y pronto llamarás la atención de Dios para hacer algo más grande de lo que tienes en la vida, porque sabes que tienes el carácter de que lo que comienzas, lo terminas y terminar tiene poder. Sé un hombre y una mujer de final más que de comienzo. El Señor no empezó a inspirar el libro de Génesis hasta que tuvo claro el Apocalipsis, por eso es que Él es: el Alfa y
Lo cual quiere decir que las cuentas y los cálculos se hacen en base al final, y después: se comienza. El poder de las obras no está en el comienzo sino en el final. Esas obras de fe tienes que terminarlas, para poder decir un día como lo hizo Jesús: “si no creen en mis palabras, crean en mis obras”. Porque hay una autoridad que Dios te delega, pero hay otra que vas ganando conforme pasa el tiempo, y que avanza a través, de las obras terminadas. El problema de mucha gente es que quieren tener autoridad en sus palabras, pero no hay obras que digan que lo que dice es verdad. El poder de esa obra estaba en finalizarla, no en comenzarla.
En Lucas 14:28 dice: “Porque ¿quién de ustedes, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean empiecen a hacer burla de él, diciendo: este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar”.
Por otra parte, preguntamos: ¿Vio Dios en ti, primero el comenzar o la perfección? Dios primero te vio perfecto y dijo: así es como va a ser, ahora es que comienzo. ¿Por dónde comienza Dios? Por tu final. Él comenzó contigo por el final. Él te vio vestido de blanco, sentado a la diestra de Dios, con la corona de la vida eterna, entrando en el gozo de tu Señor, porque Él así lo dijo: “para que donde yo estoy, ustedes también estén”; sólo entonces, fue que comenzó contigo.
En filipenses 1:6, dice: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Nosotros seremos perfectos hasta la venida de Jesucristo, y hay Alguien que nos va a perfeccionar, porque aun el más perfecto hoy en día tiene que esperar aquel día de la llegada de Jesucristo para ser perfeccionado. Así que el mensaje aquí, en este pequeño espacio, es éste: no te sientas menos que nadie. Evita envidiar a aquel que te parece perfecto y cuya estatura, crees que nunca vas a alcanzar. Mejor aprende de él y allánate el camino. Pregúntale cómo lo hizo, cómo lo hace y acorta el sendero, porque si aprendes bien lo que a ellos les tomó décadas y lustros lograr, a ti te tomará mucho menos.
En verdad ¿crees que José se la pasó llorando todas las noches y diciendo?: Señor, sácame de este pozo, líbrame de ser esclavo y de la esposa de Potifar. O en cambio, piensas que se la pasó orando y declarando: Yo sé que un día esos manojos se van a doblegar, porque Dios me lo mostró en aquel sueño, esto no lo envió Dios, esta esclavitud, esta cárcel, no la envió Dios, pero es el camino para lo que el Señor tiene para mi vida. Por ello es que te decimos: nunca critiques a los que tienen un sueño, porque posiblemente a través del sueño de otro, un día tú y tu familia puedan comer. Aquellos, los hermanos de José, metieron en un pozo y vendieron de esclavo al que les iba a dar de comer. No seas tú como los hermanos de José.
De ahí que cuando empieces algo, por favor: no comiences por enero, debes comenzar por diciembre. Porque si no tienes tu diciembre bien definido ¿qué estás haciendo en enero? Es decir, si no tienes bien claro y definido por lo menos los próximos tres años de tu vida, todo aquello por lo que estás pidiendo, orando a Dios e intercediendo, cierto: te están llevando a hacer algo para salir adelante, pero no sabes a dónde vas a llegar. Por ello es que te recomendamos: comienza por tu final.
La humillación te promueve a honra, bajando es como realmente se sube. Da gracias al Señor por los tiempos en los que te has visto humillado, porque ha preparado tu carácter para el tiempo de la honra. Para que cuando llegues a lo alto, donde el Señor te quiere colocar: no te marees ni pierdas el piso. Para que no te llegues a creer, que eres la última Coca Cola en el desierto. Y entonces, puedas llevar mucho fruto y ser no sólo de bendición sino de una bendición multiplicada. O qué, no dice
Dios nunca comienza por el principio, comienza por el final. Dios nos muestra nuestro final, para que entendamos cómo comenzar. José sabía que el Dios que le había hablado no miente, y si Él dijo que eso iba a pasar, va a pasar. Con toda seguridad tú tienes un sueño de parte de Dios; y, si no nos equivocamos, es un sueño tan grande que por lo pronto, en este mismo instante: te parece imposible de lograr. No te preocupes, lo vas a alcanzar. Si Dios lo dijo, Él cumplirá. Puedes estar confiado, confiado como un león, que el Dios de los Cielos no va a descansar hasta ver a tus hijos venir a la iglesia, arrepentidos. Hasta que un avivamiento explote en esta ciudad. Pero volvamos a nuestra historia: hasta ese momento ¿alguien se había doblegado ante José? O era él quien se había doblegado delante de varios, ¿los contamos?: sus hermanos, los madianitas, Potifar, el jefe de la cárcel, el copero, el panadero… Cualquiera que sea esclavo se tiene que doblegar, cualquiera en la cárcel se debe doblegar. Dios puede hacer que otros se dobleguen ante ti, si logra comprobar primero que tú te puedes doblegar delante de otros. En otras palabras, la honra no te va a llegar si antes no te llega la humillación.
Ahora, veamos ¿Quién fue usado por Dios para promover realmente a José hasta llegar al gobierno de Egipto? El copero de Faraón. Y ¿dónde lo conoció? En la cárcel. Aquí la pregunta que salta es ¿porqué José nunca se queja de lo que le pasó? Revisemos: a los 17 años de edad sus hermanos lo vendieron en calidad de esclavo a los madianitas, fue esclavo de Potifar y la esposa de éste se empeñó con José, cuando ella no tuvo lo que quiso lo acusó en falso y José fue a parar en la cárcel. Con mucho menos que esto, algunos ya estamos llorando ¿a poco, no? Pero José, no. Porque él sabía que lo que estaba atravesando, no era lo que Dios le había mostrado. Él sabía que era una escala técnica sólo para echar combustible, que era parte de un proceso, pues su destino era otro. Pues, cuando alguien sabe su destino, no se echa para atrás hasta verlo cumplido; por eso es que Dios: comienza por el final.
Es por eso que tú no puedes llegar más lejos de lo que estás ahora, mientras envidies a quienes ya llegaron lejos; porque sólo los que han llegado lejos, conocen el camino para mostrártelo. Debes inspirarte en ellos y no tenerles envidia, debes bendecirlos. Mientras seas una persona que todavía pueda albergar resentimientos en tu corazón por cómo te ha ido a ti y cómo le ha ido a otros, no calificas para que Dios te bendiga más allá de donde estás ahora. Puedes pasar oyendo prédicas todo el día, leyendo
Y es que para salir adelante necesitas inspirar o ser inspirado, y esa inspiración la tomas de Dios o de gente que por alguna razón, el Señor ha bendecido en su liderazgo, en su familia, en sus estudios, o en su trabajo: aparentemente, más que a ti. Pero, permítenos decirte que si tú tienes envidia, entonces no te vas a dejar inspirar por ellos, vas a murmurar contra ellos, vas a criticar contra ellos, esto, en lugar de acercarte a preguntarles cómo le hicieron y cómo lo han logrado, para que aprendas y lo hagas también. Por ello es que la envidia es enemiga del éxito. José no tenía envidia. El no dijo ¿porqué les voy a dar de comer ahora después de todo lo que sufrí? Sufran ustedes también y aprendan. Al contrario, José usó su bendición para bendecir a los que un día no habían sido de bendición para él. Y mira que no es que no lo saludaran cuando entró a la iglesia o que no le llamara el pastor cuando estaba enfermo, a José lo vendieron. Pero él no guardaba rencor, resentimiento ni nada en su corazón en contra de ellos, él se dejó usar por Dios para ser de bendición a otros.
Además, José tenía un buen corazón, y cuando se cumplió el sueño, cuando llegó a ser gobernador de Egipto –tú conoces la historia- …cuando llegó a ser el segundo en el reino, después que le interpretó a Faraón el sueño de las vacas gordas-flacas y le puso como administrador, él no les negó alimento a sus hermanos cuando hubo hambre en la tierra. Y mira, que bien, podría haber aprovechado la oportunidad y su posición para cobrar venganza, pero usó la posición que Dios le dio para bendecir. José sabía que cualquier posición de autoridad que Dios llegara a darle, era para ser de bendición a otros. Dios te quiere dar más autoridad, pero debe crecer en ti el deseo de bendecir a más personas. El Señor te quiere dar una empresa más grande, pero debe crecer en ti el deseo de pagar mejor, sí de aumentar los sueldos, así como contratar a más gente. Y muy seguramente, Dios estará encontrando un hombre o una mujer en que pueda depositar un sueño aun más grande que la misma vida de esa persona, un sueño que bendiga a los demás más allá de su vida y que lo trascienda. Como sucedió con José. |