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Para Ver Días Buenos PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Beatriz Diaz   
martes, 03 de junio de 2008

Para ver Días Buenos

La Palabra de Dios. En 1ª Pedro 3:10, leemos que el Apóstol Pedro dijo: “El que quiera amar la vida y ver días buenos refrene su boca del mal y sus labios no hablen engaño”; sin embargo, por otro lado Jesús, en Lucas 14:26, dijo: “el que no aborrece su vida no puede ser mi discípulo”.

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Miércoles 4 de Junio 2008.

 

 

 

 

 

 

la Palabra de Dios. En 1ª Pedro 3:10, leemos que el Apóstol Pedro dijo: “El que quiera amar la vida y ver días buenos refrene su boca del mal y sus labios no hablen engaño”; sin embargo, por otro lado Jesús, en Lucas 14:26, dijo: “el que no aborrece su vida no puede ser mi discípulo”. Le pedimos a Dios que nos explicara las diferencias entre lo que Jesús y el Apóstol Pedro dijeron, porque por un lado dice que aborrezca mi vida, y por el otro dice que amar la vida es bueno. Entonces ¿en qué quedamos? ¿Se aborrece o se ama? Mira, es muy fácil. Todo aquello que puedas disfrutar en la vida, pero que ponga en riesgo tu relación con Jesús: es mejor aborrecerlo. Ese, querido amigo, estimada amiga que nos escuchas: es el balance.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Biblia dice que de la abundancia del corazón habla la boca, pero también dice “refrena tu boca del mal”. Nos gustaría que usted haga un examen de su vida, un examen de sus palabras, de cómo las usa y con quién las usa, porque lo cierto es que no vamos a ver días buenos a no ser que arreglemos nuestra forma de hablar. La condición para que veamos días buenos es refrenar nuestra boca del mal. Otra vez, el versículo dice: el que quiera ver días buenos, refrene su boca del mal. Punto.

 

 

 

 

la Biblia dice que en nuestra boca hay poder para dar vida o para dar muerte, para traer bendición o para traer maldición, para ser sanos o para enfermarnos, para ser ricos o para ser pobres.

 

 

 

 

 

 

La Palabra dice que “las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1ª. Corintios 15:33) Así que le recomendamos: escoja a sus amigos, escoja con quien habla, o escójalos para hablarles algo; puesto que, nuestra boca puede sembrar corrupción, porque si la mala conversación corrompe es porque las palabras son las que corrompen al hombre. De hecho, permítenos decirte que tus pensamientos son un conjunto de ideas, imágenes y sobre todo de palabras. Lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre y a la mujer.

 

 

la NVI: “¿Tampoco ustedes pueden entenderlo? –les dijo. ¿No se dan cuenta de que nada de lo que entra en una persona puede contaminarla? Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y después se va a la letrina. Con esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos. Luego añadió: -lo que sale de la persona es lo que la contamina. Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona”

 

 

 

 

 

 

la NVI, se lee: “No se engañen, de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra”.

 

 

la Ley Divina de la Siembra y la Cosecha, si alguien quiere vivir fuera de esa ley, está tratando de burlarse de Dios; si quieres vivir sin sembrar creyendo que se puede sembrar lo malo y cosechar lo bueno estás tratando de burlarte de Dios. En otras palabras, aquellos que dicen “eso de sembrar y cosechar no es cierto” no te burles porque está en función de una ley “sembrar y cosechar”. Hay gente que quiere vivir bien sin sembrar, tener un buen matrimonio sin sembrar, tener buenos clientes sin sembrar, si usted es uno de ellos usted está tratando de burlarse de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

la Palabra de Dios, llena tu vida, tu mente y tu corazón de las promesas de Dios, y te podemos asegurar que conforme lo hagas, conforme dediques aunque sea unos minutos cada día para leer la Biblia, conforme ores al Señor para que su Santo Espíritu te revele lo que estás leyendo, que te otorgue entendimiento a esas preciosas líneas cuyas palabras son de vida y vida eterna, tu forma de hablar cambiará, porque empezarás a confesar la Palabra que está en tu corazón. Comenzarás a hablar vida, en lugar de muerte, bendición en lugar de maldición. Tu actitud será transformada y verás días buenos en tu caminar cotidiano. Decide hoy formar este buen hábito, orar y leer la Palabra, son los mejores hábitos, las mejores costumbres que podemos seguir.

 

 

La Biblia aconseja que atemos la Palabra en los postillos de las puertas de nuestra casa, hay quienes tenemos papelitos con versículos bíblicos pegados en el tocador, en el refri, en las puertas de nuestras alacenas. Pero lo más importante es que atemos la Palabra en nuestros corazones. Para que entonces, refrenemos nuestra boca del mal y veamos días buenos como es el deseo de nuestro Buen Dios, Él desea que nuestros días sean buenos, ése es el deseo de su corazón. O qué acaso nosotros siendo malos, ¿deseamos que nuestros hijos vean días horribles?. Claro que no. El anhelo de nuestro corazón como papá y mamá es que ellos vean días excelentes, que sus vidas sean bendecidas y prosperadas. ¿Por qué habría de ser distinto con Dios? Dios es Bueno. Él al que ama corrige, pero no castiga. Dios no anda por ahí revisando la tierra, para ver quien hace mal y darle con el garrote. Dios no es así. Tenemos un Dios bueno. Su benignidad es extrema. La Biblia lo dice. Al leerla es que conocemos el corazón de Dios. Por eso si en este día tú que nos escuchas no ves días buenos, te invitamos a que nos llames y presentes tu petición al Dios del Cielo quien con toda seguridad en este mismo instante está a la puerta de tu corazón llamando y preguntándote si le permites pasar, y entonces llenar tu vida con su Amor. Que tu corazón sobreabunde de su Presencia y tus palabras hablen vida, bendición y salvación. Para que seas bendecido y entonces, vayas y lleves bendición a los demás. Dios nuestro Señor te bendice.

Decídete a cambiar tu forma de hablar, decídete a llenar tu corazón de la bendita Palabra de Dios que es viva y eficaz, dice Santiago, para redargüir, y para enseñar. Siembra semillas de vida en tus hijos, tu familia, tu trabajo, en las relaciones que sostienes cada día.

Llénate de

Revisa tus semillas, revisa lo que has sembrado, analiza lo que has venido hablando hasta el día de hoy y podrás entender tu situación actual. Así que comprométete a vivir sin burlarte de Dios, sin tratar de engañarlo, hónralo y verás días buenos, ama la vida refrenando tu boca y sembrando para cosechar.

Todos decimos “gracias a Dios” y “gracias a la ley que El dejó”. Todos vivimos bajo la ley de la siembra y la cosecha, el que quiera vivir fuera de esa ley está tratando de engañar a Dios. Y todavía hay más, porque, si tú no siembras, entonces: no pidas cosecha. Un buen matrimonio es fruto de sembrar para cosechar, una buena relación es una siembra que produjo esa cosecha y económicamente hablando, no trates de tener una economía que no esté relacionada con la siembra, porque TODO lo que el hombre siembra, eso cosecha. Tratar de vivir una vida en Dios fuera de la ley de la siembra y la cosecha es engañar al Señor. Si lo has hecho, no te burles más de El.

En griego, la palabra burla significa ENGAÑAR, así que le decimos no trate de engañar a Dios, tratando de vivir una vida sin haber sembrado, en otras palabras, todo lo que tenemos y todo lo que somos, deberíamos saber cuándo y en quién lo sembramos.

No te engañes, porque Dios no puede ser burlado. Pero, hay quienes intentan burlarse de Dios, Dios no puede ser burlado, todo lo que el hombre siembra eso cosecha. Hablamos de

En Gálatas 6:7, en la versión Reina Valera, dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Este mismo versículo en

Cada quien dice lo que quiere obtener, lo que quiere llegar a ser y lo que quiere dar, todos nosotros tenemos algo por medio de lo cual nos expresamos, y tenemos que aprender a expresarnos adecuadamente.

Nosotros queremos componer lo de afuera, en lugar de componer lo de adentro, la solución de tus problemas es arreglando lo que llevas dentro, la gente quiere una solución externa porque cuando es algo externo alguien más debe arreglarlo, pero cuando es interno, sólo tu puedes arreglarlo, debemos ser responsables con nuestra propia vida, lo que llevamos dentro es lo que dice qué somos y llegaremos a ser.

Vamos a Marcos 7:18-23, dice también en

¿Qué contamina al hombre, lo que entra o lo que sale? La vida se ve contaminada por lo que uno habla.

Del corazón del hombre, dice Marcos 7:23, salen las buenas y las malas cosas Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

Dime lo que hablas y te diré quién eres. ¿De qué hablas? ¿De quién hablas? ¿Cómo y cuándo y con quién lo hablas? Eso eres tú, no eres más, no eres menos. La palabra dice o te vuelves como lo que hablas o hablas lo que eres. Y no estamos hablando de bromas, hablamos de lo que verdaderamente hablas, porque de la abundancia del corazón, habla la boca.

Entonces, se tiene que el hablar es un fruto del corazón. Así que o se vuelve malo como lo que habla o si usted dice ser bueno, hable bien, porque el que no refrene su boca del mal, no va a poder amar la vida, ni ver días buenos. Ahora es que entendemos que la clase de días que vivimos están directamente relacionados a la forma que hablamos. La boca tiene más poder de lo que usted cree,

En Mateo 12:32-34, leemos: “A cualquiera que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón en este mundo ni en el venidero. Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un árbol malo, su fruto malo. Al árbol se le conoce por su fruto. ¡Camada de víboras! ¿Cómo pueden ustedes que son malos, decir algo bueno? De la abundancia del corazón habla la boca”.

 

Mira, tienes dos alternativas, o empiezas a trabajar alegre y contento o te cambias de trabajo, muchos a los que no les gusta su trabajo no se cambian porque dicen que ganan bien, entonces gane lo que necesita de una forma contenta o gane menos en algo que le guste hacer, quizá un día logre ganar mucho haciendo lo que le gusta. Nadie se supera si no hace algo con gusto y con alegría.

Hay días buenos y días malos. En Eclesiastés 12:1 dice: Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento. Ese capítulo de Eclesiastés cierra todo el tema de la vanidad diciéndole a todos, en sucintas palabras: desde joven aprende qué es y qué no es vanidad, para que no lleguen días malos a tu vida. Días donde digas: “no estoy contento”. Ajá. “No estoy contento con mi trabajo o no estoy contento con lo que gano; con la forma en la que me gasto lo que gano”. Y es que uno tiene que vivir contento, en una casa grande o en una casa pequeña, estés recién graduado o tengas años trabajando. Porque, te lo volvemos a repetir: vivir contento es una actitud de vida.

Jesús vino, estuvo entre sus discípulos, multiplicó los panes, los peces, Jesús amó la vida, aunque fue entregado en sacrificio para el perdón de nuestros pecados. Nosotros tenemos que aprender a cómo amar la vida. Amar un momento con tu familia, un tiempo de reposo con tus hijos, un tiempo de recreación no es malo, no es pecado. Hace tiempo escuchamos de la verdadera vanidad, la verdadera vanidad es trabajar duro y no disfrutar del fruto de tu trabajo, estar casado y nunca disfrutar de tu esposa, eso es vanidad, la palabra vanidad significa “en vano”. En vano trabajas si no disfrutas lo que haces, en vano trabajas si no disfrutas el fruto de tu trabajo. Los cristianos deberíamos ser las personas más felices sobre la tierra, no hay nada de malo en eso, lo malo es amar la vida de mala forma.

Vamos a

Porque lo cierto es que uno tiene que vivir contento, y esto tanto en una casa grande como en una casa pequeña, estés recién casado o tengas años de estar casado. Pues, vivir contento es una actitud de vida

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