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EL PODER DE ESPERAR PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Beatriz Diaz   
martes, 01 de julio de 2008

 

Miércoles 1º. de Julio 2008.
Hemos mencionado muchas veces la importancia de terminar lo que uno comienza, de no mirar atrás y continuar avanzando. Sin embargo, nadie tiene la capacidad de hacerlo si no tiene la capacidad de esperar, y nadie tiene la capacidad de esperar si no tiene el rasgo de carácter que se llama paciencia. A ver, preguntamos: ¿cuántos quieren tener éxito en la vida? ¿Cuántos quieren crecer espiritualmente? Porque hay una diferencia entre crecer verdaderamente en espíritu y crecer ficticiamente. La mayor parte de la gente cree que ya creció, porque tiene mucho conocimiento bíblico, lee libros cristianos o sabe muchos versículos.

 

Pero la verdad, uno no ha crecido espiritualmente hasta que no da fruto de carácter. Crecimiento espiritual es carácter, basado en la Palabra de Dios, se llama fruto del Espíritu que se diferencia a los dones del Espíritu en que éstos son inmediatos. ¿Cómo así, qué está diciendo? Preguntará, usted. Mira, tú puedes estar ahí donde te encuentras o en la Iglesia y recibir el don de hablar en otras lenguas, o el de interpretación o el de sanidad, o aquel que el Espíritu Santo desee otorgarte y lo recibes: instantáneamente. Pero no puedes dar un fruto inmediatamente, porque el fruto toma tiempo para que se dé.
 
Por lo tanto, nosotros podemos crecer en conocimiento y tener el ABC del Señor, bastante rápido, créalo, pero tener el carácter del Señor o el carácter que Él espera que tengamos, eso toma un poquito más de tiempo, toma un poco más de resistencia al sistema en el que estamos metidos y responder como es debido ante ese sistema. Los pecados están alrededor, las tentaciones de la carne y muchísimas cosas más.
 
Tú puedes tener muchos dones del Espíritu Santo, pero qué de los rasgos de carácter que hacen que ese don pueda fluir hacia las demás personas, porque el don que Dios te ha dado es para alguien más y el Señor tiene grandes y maravillosas cosas para nosotros, pero nos cuesta creerlo, nos cuesta esperarlo, todos nosotros nos llenamos la mente de grandes cosas.
 
Dice la Biblia que la boca se jacta de grandes cosas, pero hombre de verdad ¿quién lo hallará? La Palabra lo dice: la boca del hombre se jacta de grandes cosas, pero hombre de verdad ¿quién lo hallará? Es decir, llenarnos la boca en decir que tenemos mil promesas de Dios y llenarnos la mente y nuestra imaginación de que Dios nos va a exaltar y va hacer grandes cosas con nosotros; eso se da con un chasquido de dedos. Pero que tengas el carácter para llegar a ver el cumplimiento de esas cosas en tu vida, eso es algo diferente.
 
El Salmo 40: 1-2, dice “Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre la peña y enderezó mis pasos” Preguntamos: ¿Se inclinó Dios cuando él oró, o se inclinó Dios cuando vio que tenía la paciencia para esperar a que el Señor se inclinara? ¿Cuándo se inclinó? Ajá. Cuando el salmista esperó pacientemente a Dios. Así que el consejo de esta mañana es: pacientemente espera al Señor y él va a inclinar su oído a tu oración. Eso de que Dios nos atiende a todos rapidísimo, quién sabe de dónde será, porque en su Palabra dice que pacientemente lo espere, y entonces me atenderá. Aunque Dios es Soberano. De eso, no hay duda. Puede hacerlo instantáneamente.
 
Dios tiene tu vida en sus manos, y dice la Palabra que nada ni nadie la va a arrebatar de ahí; por lo tanto, hay que confiar. Pero tú dices: “No sé cómo esperar, no sé cómo salir”, pero te decimos que si sabes esperar pacientemente al Señor, Él va hacer que te saquen de allí. No se desespere; el cómo no se lo podemos decir, porque aquí no dice “cómo”, sólo dice que lo hizo. Porque creemos que lo importante de aprender es a creer que Dios lo va hacer, y no averiguar cómo. Dice la Palabra “puso mis pies sobre la peña y enderezó mis pasos”. Aquí está la sorpresa del capítulo 40 de los Salmos… ¡enderezó mis pasos! Nos parece como que el hombre andaba en caminos torcidos y fue a parar al pozo de la desesperación. Tampoco dice que Dios te metió en el pozo de la desesperación, dice que Dios te hizo sacar de allí, pero dice que pacientemente esperaste al Señor y entonces Él inclinó su oído a ti. Muchos de ustedes se quieren meter en grandes problemas y que Dios les oiga de inmediato, pero ya te metiste, ahora espera tu turno para que te escuche. O sea que si vas a salir del pozo, vas a salir formado, porque por deforme es que fuiste a meter ahí.
 
Queremos que analices dos cosas, nota que:
 
  1. Dice: “puso mis pues sobre la peña”, y nota que la peña es Cristo Jesús.
 
  1. En Mateo dice que la roca es la Palabra, porque cualquiera que edifique su casa sobre la roca o cualquiera que haga mis palabras que obedezca mis instrucciones, que obedezca mi Palabra, lo compraré a un hombre que edificó su casa sobre la roca, y vinieron ríos y tempestades y golpearon contra ella y la casa permaneció. Luego dice: “el que oye mis palabras y no las cumple lo compararé a un hombre que puso su casa sobre la arena”. Se le hundió la casa por no hacer caso a la palabra. No creyó y se hundió. Entonces, dice: “puso mis pues sobre la peña”. Y me hundí en el pozo, quiere decir que mis pues no estaban sobre la Palabra, estaba haciendo las cosas con mis propias fuerzas, con mi instinto empresarial, con mi carne, con mi capacidad humana. La gente que sabe usar o sabe esperar que el poder de Dios se manifieste y su gracia abra las puertas, jamás tiene de qué jactarse. Luce ridículo si se trata de jactar en algo que Dios hizo. Los que sabemos dejar que Dios use su poder para que las cosas pasen, entendemos que no fuimos nosotros, entendemos que ha sido Dios,
 
Primera cosa, el escritor dice que puso sus pies sobre la roca, porque no estaban ahí sino en el lodo cenagoso”. La segunda, dice “enderezó mis pasos”, Ándale, quiere decir que los pasos de este hombre andaban torcidos. Y ¿adónde fue a parar con pasos torcidos? En otras palabras, si tú estás sobre la roca, deja que la roca se mueva. Se mueve la roca, y se remueven tus pasos que estaban torcidos. Dicho de otro modo, si tú estás sobre la roca, deja que la roca se mueva. Lo que se tiene que mover es la Palabra de Dios. Nosotros estamos sobre la Palabra, y a dónde va la Palabra, vamos nosotros. A dónde no va la Palabra, no vamos nosotros. Pero un día se te ocurre hacer las cosas fuera de la Palabra, porque te desesperaste y dices “Yo quiero los negocios ¡YA!” “Me quiero casar ¡YA! Antes de que el tren me deje” y literalmente: metes la pata y te casas con el primero que se cruza en tu camino, y luego resulta que era un amiguero, borracho y encima, mujeriego. Terminas, entonces en el pozo de la desesperación.
 
Pero si estás sobre la roca, la Palabra, jamás podrías poner tus pies sobre el pozo de la desesperación, en el lodo cenagoso. Y mira, nadie podría poner sus pies allá abajo, a no ser que se baje. Si te mantienes aquí arriba tus pasos no se van a ir fuera de la Palabra. Di, repite esto: “mis pies se van a mantener sobre la roca, sobre la Palabra que es Cristo, que es la roca. Si la Palabra se mueve, mis pies se mueven con la Palabra, y no tendré mis pies en lodo cenagoso”.
 
El Salmo 37:34, se lee: “Espera en Jehová, y guarda su camino. Y él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, los verás”.
 
Así, pues, el ingrediente número 1 es: esperar. Dios no exalta al que no espera. El que no espera se exalta a sí mismo, a su carne. Si como esperamos la resurrección, esperamos la manifestación de Dios en cada área de nuestra vida, seguramente Dios lo haría. Si Él lo prometió, lo va hacer. Pero recuerda, que Él sabe cuando lo va hacer, lo que quiere es verte creyendo en que lo va hacer. Porque si sabes esperar en Dios, Dios te exalta, y entonces heredarás la tierra. Él desea exaltarte, honrarte, para entonces poseer la tierra. Hay bendiciones que las vas a tener conforme Dios te exalta, eso te da acceso a ellas. Él te va a dar un nombre. Cuando eres exaltado por Dios, no habrá cosa que no poseas. Por eso te decimos: espera en Él.
 
1 Pedro 5:5: dice: “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad, porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” Ojo: es a los humildes de corazón. Porque luego no se vaya andar malinterpretando la bendita Palabra de nuestro Señor y se pretenda que entre más pobre seas, más gracia de parte de Dios tendrás. Es a los humildes de corazón. Continuamos. Nosotros no vamos a ser gente que finaliza algo sin saber esperar. Si quieres ser orgulloso, rebelde, sigue así: es muy tu elección. Sin embargo, es preciso que sepas y sepamos todos: que Dios lo resiste y lo tiene de lejos. Dios no oye a los orgullosos, Dios oye a los humildes. El siguiente versículo, ahí mismo en 1 Pedro, 5:6: continúa diciendo: “humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo”. El problema no es si Dios no te quiere exaltar, el asunto, el meollo de todo el asunto es que llegue el tiempo en que Él lo haga. ¿Podrás esperar?
 
Porque hay que saber esperar el tiempo de Dios. ¿Sabe usted lo que sucede? Se trata de temperamento, entre otras cosas, y el temperamento es carne, bueno o malo, pero es así. Si un temperamento es falto de paciencia, es un temperamento sanguíneo, ¡huy! a éste no le hable de paciencia, porque es… tremendo, claro. Pero Dios sabe tratar con todo eso, si eres un desesperado, a ti se te van a cumplir las promesas un poco más tarde, y si eres paciente, van a venir un poquito antes. Versículo 5:7: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” el precipitarte sólo denota que tienes falta de confianza de que El te puede cuidar. Salmo 40:3: “Puso en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios, verán esto muchos y temerán. Y confiarán en el Señor”.
 
¿Porqué dice: cántico nuevo? Porque ahora canta las maravillas que nunca había visto a Dios hacer, porque se enderezaron sus pasos y salió del lodo cenagoso; tiene una nueva experiencia en Dios, nueva revelación, que trae un nuevo canto desde lo profundo de su corazón… así que te recomendamos en esta mañana, lo que dice el consejo bíblico: ¡espera pacientemente! Un nuevo canto viene de una nueva experiencia, no de lo que te puedes inventar, mira el verso 5: “Has aumentado, oh Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros”. Dios tiene maravillas para ti, pero cuando aprendes a esperar, hay más maravillas al saber esperar en el tiempo de Dios. El te exaltará y entonces poseerás la tierra, lo que estás pidiendo y aquello por lo que estás rogando a Dios en este momento, El te aumentará y no sólo las maravillas sino también tus pensamientos para con Él. Dios piensa más cosas acerca de ti, de lo que tú piensas de Él. Tú piensas en El, pero Dios piensa mucho más en ti.
 
¿Ya captamos tu atención? Pues eso no es nada. Ve lo que dice el verso 17: “Aunque afligido yo y necesitado, el Señor pensará en mi. Mi ayuda y mi libertador eres tú: Dios mío, no te tardes” Lo lindo es que son expresiones de un corazón que ha tenido experiencias con Dios. En palabras coloquiales, dice: “estoy angustiado, afligido… pero sé que Dios está pensando en mi” Y eso habla de un tiempo antes y otro, después de aprender a esperar en Dios. La gente está tan desesperada que no piensa en Dios, y si en medio se arreglan algo, terminan olvidándose de Él.
 
Tú sabes la historia de Saúl, puedes leerla más tarde en 1 Samuel 13, Saúl fue coronado rey y después, por su desobediencia Dios lo desechó. Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. Saúl fue llamado, pero no escogido. Esa es la clave: no es el ser llamado sino escogido. Saúl desobedece una y otra vez, y escucha al pueblo en lugar de a Dios. El Salmo 40: 6-8, advierte: “Sacrificio y ofrenda no te agrada, has abierto mis oídos, holocausto y expiación no has demandado. Entonces, dije: he aquí vengo; en el rollo del libro está escrito de mí. El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”.
 
Aquí te vamos a decir un secreto que esperamos lo pases a otros más. Es un secreto para ser contado. Lo que Dios no desea es que con una ofrenda trates de reponer un pecado de rebelión o de obstinación, eso no lo resuelven las ofrendas. Dios no miente, pero hay cosas que no se cumplen aquí en la tierra y no es que no se llegaron a cumplir, porque te anticipaste y dejaste a Dios con las manos llenas, extendidas hacia ti, sólo porque no supiste ni tuviste el carácter necesario para esperar en Él. Al querer vivir en el sistema de este mundo, te precipitas al desear tener lo que otros tienen. Eso sólo tiene una raíz que se llama envidia y codicia de lo que todavía no es tuyo, y a su tiempo llegará, cada cual tiene su tiempo.
 
Por lo que te decimos que “LA CAPACIDAD DE ESPERAR VA A DETERMINAR QUÉ TAN CAPAZ ERES DE LLEGAR HASTA EL FINAL”, y dice la Biblia: “el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Si esperamos vamos a ser más que vencedores en todo lo que hagamos, hay que esperar a que Él llegue, que sea Él quien lo haga. No sabemos tu situación, pero debes ser honesto y honesta ¿Cómo estás? Dios hará que te saquen de ahí, si es que tú lo reconoces a Él, primeramente, y pagas el precio de esperar en Él, hasta que Él lo haga. Sí, pagar el precio de la paciencia. Pacientemente espera en el Señor y Él hará.
 
¿Estás enfermo? Persevera, espera pacientemente en el Señor. El lo hará. Pero tampoco te decimos que botes todos los medicamentos y te sientes a esperar, o que dejes de atenderte con el médico y te obstines a esperar por tu sanidad. Cuando David escribió el salmo 40, andaba a salto de mata, lo perseguían sus angustiadores, pero David no se quedó metido en una cueva a esperar que Dios lo salvara, de ninguna manera: él actuó, se protegía, huía, se hacía pasar por loco, atacaba. Todo ello, en paciente espera del Señor. Y Dios le honró y reinó en Israel por muchos años, el Señor confirmó el reino de su ungido David en Jesucristo, nuestro Salvador. Lo puedes leer en la genealogía del evangelio de Mateo.
 
¿Qué te decimos, entonces? Que no te presentamos un evangelio barato, por el cual todos tus problemas y aflicciones se van a terminar. Absolutamente, no. Lo que te mostramos es que confíes y esperes en el Señor, porque simple y sencillamente, Dios y tú son mayoría, porque mayor es el que está en ti que el que está en el mundo. Que si Dios es contigo, nadie podrá contra ti. Que no hay y no existe ninguna arma forjada contra ti que haya de prosperar. Que a tu diestra caerán mil y a tu izquierda diez mil, pero tú no serás conmovido. Que muchas son las aflicciones de aquel que ha sido justificado por la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, pero de todas ellas el Capitán de los Ejércitos de Israel, el único Dios Todopoderoso Creador de los Cielos y de la Tierra, le librará. De TODAS ellas, no dice de una o de dos aflicciones, dice que de TODAS ELLAS te librará el Señor. Éstas son buenas nuevas, éste es el Evangelio del Reino. Un Evangelio de Poder. Del poder de Dios en nuestras vidas. Porque no venimos ante ustedes con un mensaje de vana palabrería sino con el Poder de Dios. Con la manifestación del poder de Dios en tu vida. Para que el Reino de Dios venga a nosotros. Para que la voluntad de Dios, se cumpla en la tierra. “Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra”. En la tierra, es decir, en tu vida, en tu matrimonio, tu familia, tu trabajo, tu escuela.
 
BENDICIONES PARA TI
 
 
 
 
 

 

 
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