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Miércoles 16 de Julio 2008.
Tenemos un Dios Bueno, cuyo corazón dice la Biblia: se deleita en Misericordia. Escucha bien, el Dios al cual tú y yo amamos: se deleita en hacer Misericordia. Es por su Misericordia que estamos aquí. Es su Misericordia la que opera a favor nuestro, para salvar, para sanar; para, liberar. Es por ello que vivimos agradecidos con Él, porque en su infinita Misericordia Dios se compadeció de nosotros y salvó nuestra alma con la obra redentora de Jesús en la Cruz del Calvario y la tumba vacía. Jesucristo venció. Jesucristo, triunfó. Es lo único que importa en el Cielo. Es lo único que importa en la Tierra. Por Él y sólo por Él es que tenemos vida y vida eterna, desde ahora y para siempre.
Pero mira, además, que el Dios Bueno y Misericordioso al cual servimos, también es Todopoderoso. Nada hay imposible para Él. Nada. En eso estamos de acuerdo. Pero ¿Sabes que añade la Biblia? Que al que cree, todo le es posible. Al que cree en Dios, todo le es posible. En este ministerio creemos en Dios, en su Bondad, en su Misericordia y en su Poder. Creemos en un Dios vivo, que ama a sus hijos, a aquellos que creemos en su Nombre y confesamos con nuestra boca y creemos en nuestro corazón que Jesucristo es el Señor de señores y Rey de reyes. Porque dice la Biblia que se confiesa para Justicia y se cree para Salvación. Sólo Dios tiene el poder para salvarte, y si el hecho de que tu alma sea salva de la muerte eterna y tengas la certeza de que al morir tu espíritu volverá a Dios quien te lo concedió, te son suficientes. Permítenos participarte que hay mucho más para ti. Como lo es para Xiomara Santillana, una jovencita que nació con luxación de cadera bilateral, a quien de pequeña le realizaron múltiples cirugías sin resultado positivo. Y a cuyos padres, Dios guió a un Hospital especializado en ortopedia para que recuperara su movilidad y creciera sana, por lo que en agradecimiento al Dios del cual te hablamos, ellos fundaron una Asociación que apoya a niños con este y otro tipo de problemas, hace siete años, para extender los beneficios que recibieron a otras personas. Los médicos advirtieron entonces, que conforme Xiomara creciera, debía someterse a más cirugías para impedir que su columna se dañara, lo cual representaba que su madre permaneciera nueve meses en la ciudad de México, acompañándola. Dejando aquí, esposo e hijos. Así que, oramos por ella y declaramos sanidad. Y ¿qué crees que pasó? El Señor, la sanó. Las radiografías que el pasado mes de Enero del actual, mostraban su columna y cadera, por demás afectadas: ahora, en Julio, reportan una columna derecha y una cadera simétrica. Ni siquiera tendrá que ser intervenida a los 21 años, como se preveía. ¿Qué tal? No sólo la sanó, sino que lo hizo total y completamente. Nosotros con gozamos por ello y todo el crédito, toda la honra y toda la gloria se la damos al Dios nuestro. Al Dios del Cielo, pero también de la Tierra.
Hoy te queremos hablar de: “La Fe que Libera Bendición”. Vamos a la Palabra del Señor. En 1 Pedro 3:8, dice: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados a que heredaseis bendición” Es decir, que no sólo fuiste llamado a ser salvo, ahí comenzó todo, pero no es ahí donde termina. Fuimos llamados a heredar bendición. Mucha gente recibe millones como herencia y piensa que no tiene que trabajar ni hacer nada más por el resto de su vida, y ¿qué pasa? Malgasta su herencia. Sin embargo, las riquezas, cuesta más mantenerlas que hacerlas, por lo que toda persona que recibe una herencia bien debiera estar consciente del esfuerzo que costó formarla. Ahora bien, si fuiste llamado a heredar bendición –como dice el versículo que leímos- es porque alguien la compró y pagó por esa bendición. La bendición de una familia, de una empresa, le costó a alguien que tuvo el placer de entregárnoslas. Las bendiciones de Dios son una herencia, Él las hizo para nosotros y debemos estar conscientes que costaron caro. Costaron la vida de Jesús, el Unigénito de Dios.
Fuimos llamados a heredar bendición, pero nadie puede heredar bendición sin ser él mismo de bendición. La oportunidad de bendecir es lo que Dios usa para devolver la bendición a tu vida. Por eso la Palabra dice: sabiendo que fueron llamados a heredar bendición. Por lo tanto, no te quejes cuando te hagan algo malo, aprovecha la oportunidad para provocar esa herencia y que sea efectiva en tu vida.
En 2 Pedro 1: 1-2, leemos: “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra: Gracia y Paz les sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús”. La Biblia dice que: la gracia y la paz sean multiplicadas. Es decir, que conforme pasa el tiempo uno debería tener más gracia y paz. El Señor no quiere sumar tu gracia, la quiere multiplicar. Él es un Dios que multiplica más que sumar. En la Palabra podemos ver que el Apóstol Pedro le dice a la gente que su fe es igualmente preciosa que la suya. Dios nos ha bendecido con una fe igualmente preciosa que la de los apóstoles. Nos ha bendecido con una fe igualmente preciosa que la de tu Pastor o el nuestro. Porque aquí dice que la misma fe que alcanza al Apóstol Pedro, alcanza a la gente también. Pero esa fe que es preciosa, debemos aprender a utilizarla de la misma manera. Es muy fácil, mira lo que dice Hebreos 13: 5y 6: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tienen ahora; porque Él dijo: No te desampararé ni te dejaré. De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador, no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Aquí la Biblia dice que estemos contentos con lo que tenemos ahora, pero eso no quiere decir que sea para siempre. Pero la gente confunde esta palabra y la usa para tener conformismo en la mente. El que te encuentres contento con lo que tienes ahora no quiere decir que el Señor no quiera ensancharte, ampliarte, bendecirtey darte más. Tus costumbres deben ser sin avaricia, el que te contentes con lo que ahora tienes no quiere decir que te conformes con cualquier cosa en la vida.
Cuando nosotros decimos: “El Señor es mi ayudador, no temeré lo que me pueda hacer el hombre”, concluimos rápidamente que es en muerte y en amenaza. Pero, en qué contexto estará este versículo ¿a qué se refiere? Está en el contexto de que estés contento con lo que tienes ahora, porque Dios te dice: no te he dejado ni desamparado, lo que tienes te lo he dado, así que está contento con lo que te he dado. De esta manera, el Señor es tu ayudador para llegar a tener lo que no tienes ahora, y no debes temer por lo que te haga el hombre porque Dios está contigo.
Cuando habla de ayudador, lo está haciendo en el contexto de lo que tienes hoy, debes estar contento con ello, pero además debes dejar que él te ayude. No sigas adelante con tus propias fuerzas, el Señor puede ayudarte a salir adelante si confías en Él y haces las cosas como a Él le gustan. ¿Cómo quieres que el Señor te bendiga si no le crees? El Señor es tu ayudador para que llegues a tener lo que aun no tienes, pero debes estar contento con lo que tienes, porque eso te dice que Dios no te ha desamparado. Y el verso 7, dice: “Acuérdense de sus pastores, que les hablaron Palabra de Dios; consideren cual ha sido el resultado de su conducta, e imiten su fe”. No te decimos que hagas lo mismo que tu Pastor, queremos decir que debes hacer lo tuyo con la misma fe que tu Pastor hace lo suyo. ¡Alcanza lo que quieres en la vida con tu fe! En 2 Pedro 1:3, leemos: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó para su gloria y excelencia. Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina”. Oye, qué precioso está esto: nosotros fuimos llamados a la excelencia en todo lo que hagamos. Tú eres partícipe, socio y aliado de la naturaleza divina, tienes la mente de Cristo y eres el templo del Espíritu Santo. Cristo Jesús vino y nos hizo partícipes de la naturaleza divina; con razón tienes las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, y con razón Dios te hizo grandísimas y preciosas promesas. El problema, amado y amada que nos escuchas, es que: tú no te ves así. No tienes idea de todo lo que puedes llegar a ser y quizá eso sea lo malo. Mira. Toda acción es realizada en base a una idea, la idea es la que impulsa a la acción. Por eso debes mantenerte pensando todo el tiempo, para que actúes.
Te lo vamos a decir de otra forma. Por ejemplo, los malos hábitos, las drogas, producen un daño, pero el peor daño que producen es todo lo que esa persona deja de hacer o producir por consumirlas. Los malos hábitos como tales son malos, pero lo que más dañino los hace es que no te dejan hacer lo bueno. Por ejemplo, si tienes el mal hábito de llegar tarde al trabajo y te despiden por eso, lo malo no es el despido como tal, lo malo es todo lo que pudiste haber hecho en tu trabajo y llegado a ser dentro de la empresa. Lo malo del malgasto no es todo lo que gastaste en sí sino que es todo lo que dejaste de hacer si lo hubieras invertido. El descanso como tal no es malo, pero si no has hecho lo suficiente y no te has cansado ¿qué haces sentado en el sofá? ¿vas a ver una película? ¿Aprovechaste el día o tienes un hábito que te está robando el potencial de todo lo que puedes llegar a ser? Los hábitos que tienes en la vida no son tan malos por el daño que te hacen sino que te roban todo lo que puedes llegar a ser. Revisa tu vida y tus hábitos, y prométete a ti mismo quitar aquellos que compitan con lo que llevas dentro y verás que estabas más bendecido de lo que creías y tienes más por dentro de lo que pensabas. La gente se sorprenderá de ver lo que puedes llegar a hacer. Elimina de tu vida todos los hábitos que están haciendo que no puedas ser mejor de lo que ya eres. Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, ya te fueron dadas por el poder de Dios, mediante el conocimiento de Jesús. El Señor te ha hecho partícipe de promesas preciosas y grandísimas para participar de su naturaleza divina, ese es el potencial que tienes por dentro.
Retomemos. Fuiste llamado a heredar bendición y que seas de bendición a otros. Además, Dios te ha bendecido con una fe igualmente preciosa que la de los apóstoles, pastores y profetas, para que alcances lo que necesitas con tu propia fe, por lo que hemos de aprender a utilizarla como ellos. ¿Cómo? Bien, estás contento con lo que tienes porque eso significa que Dios no te ha desamparado ni te ha dejado; pero, además, confías en que Él es tu ayudador, que Él te ayuda a obtener lo que no tienes: salud, libertad, estabilidad económica y no tienes temor de lo que te pueda hacer el hombre. Pues, sabes que Dios está contigo. Por último, llevas tu fe a que libere bendición a tu vida. Es muy sencillo. Lo acabamos de leer. Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, ya te fueron dadas por el poder de Dios, mediante el conocimiento de Jesús. El Señor te ha hecho partícipe de promesas preciosas y grandísimas para participar de su naturaleza divina, ese es el potencial que tienes por dentro. Lo único que resta, lo único que hace falta: es ponerlo en práctica. ¿Qué dijimos antes? ¡Ah, si! Que toda acción es realizada en base a una idea. Que la idea impulsa a la acción. Después, te recomendamos que te mantengas pensando. Pensando ¿en qué? En las promesas de Dios. La Biblia contiene alrededor de 7 mil promesas para tu vida, para ti. Qué te parece ahora, si haces algo respecto a tus hábitos. Por ejemplo, leer tu Biblia. Las promesas están ahí. La bendición que esperas está contenida en la Palabra de Dios. ¿A poco no te dan ganas de empezar ahora a conocer esas promesas? Las promesas están ahí para que tú y yo las reclamemos, son parte de la herencia de bendición que Jesús compró y pagó para nosotros. Aprende a usar tu fe para liberar bendición a tu vida. Bendiciones. |